March 1, 2006

DIALOGO ENTRE DOS LOCOS, (SOLO ELLOS)

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Twiggy

Un hombre y una mujer se entregan el uno al otro en una alcoba con vista hacia el mar… cubiertos bajo el manto de la blanca luna y las estrellas, la noche se limita a derretirse en compañía de una veladora.

Un brindis con vino tinto, una mirada de locura, de deseo, un beso, una metamorfosis, una flagelación, una entrega incondicional, un acto sexual…

El: A través de tu esencia has transmitido el verdadero mensaje de la vida: EL AMOR.

Ella: Tu sexo masculino invade los poros de mi piel.

El: La nitidez de tu voz extasía lo más intimo de mi ser.

Ella: Alba, aurora de mil praderas, quietud eternizada en medio de la desolación. ¡Amor, fuente de toda sabiduría!.

El: Mariposa, altivo pétalo de terciopelo, libera la angustia de las frías noches en vela.

¡Hacerme compañía, que la distancia devora mis anhelos!

Ella: Tus ojos reflejan el brillo de la luna, el porvenir de nuestro destino.

El: Pinta mis ecos en tu memoria…

Ella: Bajo el cobijo de mis pensamientos estarás por siempre amor mío.

El: ¡Oh!, divino amor… ¡Shakespeare!, ¡Shakespeare!, inmortalizado seas escritor, poeta, trovador fiel al amor.

El: Tus muslos son rendición, son locura, son el frenesí encarnado en el placer, orgasmo… simplemente orgasmo…

Tanto el hombre como la mujer se abrazan el uno al otro, acostados en una cama king size, dejando que los cigarrillos se consuman como el paso de las manecillas del reloj.

ULTIMO ALIENTO

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Twiggy

Te observo postrado en tu cama una y otra vez.

Conversando con la muerte sobre tus penas y alegrías de esta vida cruel.

Tu rostro es imagen de sufrimiento para mis pupilas, que han derramado por ti un océano de lágrimas.

Tu cuerpo cada día más se encuentra holgando entre la cuerda floja sobre la profunda pendiente.

Tus manos, muestran yagas.
Tu espalda corva y envejecida.

No, soporto verte más así…

Por favor, deja de aferrarte a vivir, ¿Qué no ves, que tu agonía me cala hondo hasta el alma?

Por favor, querido viejo mío, entrega tu alma a dios, descansa eternamente en el cobijo de sus tiernas manos, que será el único que podrá sanar tu herida.

Cuánto temor corre por mis venas, el miedo esteriliza mi cerebro al escuchar tus gritos desesperados por el terrible dolor.

Maldigo esa enfermedad infernal que se apodero de tu cuerpo…

Cierra tus ojos, descansa y sólo imaginemos que entregaré a tu espíritu un nuevo renacimiento.

Qué el mundo me perdoné.

Qué la humanidad sea testigo de que el amor es incondicional, por hacerte entrega de tu trascender.

Qué dios me perdone.

Sólo… sólo… viejo mío… descansa que yo velaré por ti,
Que yo rezaré por ti.

La llama del fuego producida por parte de una veladora, disminuye su esencia.

El llanto de Jesús ha cesado, el infierno se ha acabado, la muerte con su vestido negro, y su funesto aroma se retira para visitar otra morada.

Viejo mío… mis plegarias te acompañan.

La música celestial de Chopin, y la melancolía de Wagner rendirán tributo al último aliento.

Descansa para siempre… Viejo mío.