Cuando la conversación fluye,
el amor se percibe como contenido,
pero tras la pátina del color,
se vuelve convicción.
Lo mejor es una carita feliz,
sus líneas están a punto de quebrarse
anegadas por la ilusión,
por la posibilidad de tu sonrisa,
porque ese es su destino,
el único impulso
es la felicidad de un instante.
Mi primer beso,
una experiencia tristísima;
los cordones azules se habían destintado.
