December 29, 2005

LA PATÉTICA HISTORIA DE UN NEO-HIPPIE ENAMORADO

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Monchie

En la esquina misma donde encontré tu lunar atorado, desmantelado y entristecido; donde mi hogar ya no existía… estabas ahí de nuevo, con tus pupilas tan estrechas y la mirada contrafija en contrapicada.

Ayer no tuve deseos ni agallas para irte a buscar en los anillos de saturno, suficientemente osado era ya, mantener tu recuerdo sin estallar en partículas milimétricas de cloroformo… dormí en el pasto de la casa de mi prima, a veces me agrada que algún insecto me masturbe, alguna mantis religiosa o una cucaracha enorme, da igual… a veces empiezo a perder la fe, pero volteo al cielo y veo un pequeñito reflejo: cercano, disforme y barato. Y me acerco a la iglesia (encontrare mi redención de muchas maneras: viendo películas pornográficas en nochebuena). Ahí me cuentan que dios esta en todas partes, que no debo temer, que tenga fe; y que sobre todo me fije bien alrededor, pues dios puede estar en la primer persona que me tope… todo eso me llena de tanta esperanza.

Ese día peleamos, tu querías asesinar algunos de tus compañeros de clase, yo solo deseaba dormir un poco más… organizaste una manifestación para rociar irakis con goma de mascar. Simplemente me abandonaste ese día, yo sabia que solo era un pretexto para irte a follar con tu compañero de cuarto, pero te deje ir, te amaba mucho, en demasía.

Esa noche salí a pasear por la ciudad, metí mi cabeza en un cesto de basura y comencé a gritar y sonreír, aventándome contra el piso, sólo quería fingir mi muerte, pero aún es difícil para mi fingir que tengo una vida… Encontré una prostituta, lo adecuadamente económica como para pasar toda la noche con ella; fingimos desearnos mucho a la luz del foco intermitente y la Tv por cable, el vino tinto hacia la diferencia entre una patética noche tímida y un poco de cariño inducido. Matamos el tiempo haciendo piruetas y besándonos los cuellos arrugados, mientras mis manos temblaban al sentirme solo. Terminamos, yo ya no la deseaba; se paro y descubrí un rostro parecido al tuyo, aunque mucho más comprensivo y dócil.

Me dijo: ve y ama, niño existencialista y sentimental; deja de rociar la cama con tus lágrimas y visita a tu amada, que te espera con un vestido inglés y un labial púrpura. Esa prostituta tuvo que ser dios, no encuentro otra explicación, de tan divino tacto y acertada intuición; esa noche folle con dios en distintas posiciones y situaciones, fue notable el gozo divino y la sabiduría perfecta, era un niño puro como un artefacto silencioso, devorador de encías mohosas.

Salí corriendo a buscarte, las calles inundadas y los semáforos apagados, estabas en una esquina tocando la mandolina, con tan bello rostro palpable y manos sencillas, eras tanta miel en chapopote. Con esos ojos tan claros y tu sola caricia, haces que olvide todas las situaciones sin redenciones… sople tu ceniza en un cerezo olvidado, mientras me arropabas con viejas revistas de videojuegos.

Unos instantes nos mantuvimos enlazados en una simetría de cristal, sin querer me tome todo lo que escondías en el cajón; te di la mano un par de veces sin sentir nada en especial, pero después… en una pequeña mirada tratando de ocultar ternura, nos abrazamos por 72 horas seguidas.

Tus calcetines de bastón de caramelo verde con blanco, tu peinado maltratado, tus delgados zapatitos dispuestos a huir en todo momento, la sonrisa de una multi-homicida, los aretes de luna menguante, la camisa holgada que guardas desde 1989, tu tatuaje bobo y azul… Trabajabas en la joyería de tu Tía María, donde comíamos a las 10:27 am, cuando la tienda se encontraba vacía; me servias un poco de té verde y me dabas en la boca un trozo de pan. En tu cumpleaños te regale un collar de ciruelas y un cuadro de media estrella chueca.

En marzo, desayunábamos temprano, te veía regularmente y cada instante a tu lado era falta de respiración, cuando te acercabas no podía parar de observarte, llevábamos enrejados en el pecho y dagas en la espalda, amanecíamos retorcidos en el suelo de algún almacén, nos amábamos tanto; y en ese pausado instante empezó la 56va Guerra mundial (cuya sede era España, y la mascota era un perro de tres patas con un ojo triturado), y como dicen: En el país de los ciegos el mudo es el Rey… Así que tuve que huir del país, a otro donde el gobierno fuera lo suficientemente cobarde como para declararse neutral, termine en Estados Unidos, ahí no había mucho de que preocuparse, sólo trabajar duro y honradamente… El mundo era tan hermoso y se caía a pedazos, tu te habías alistado en el escuadrón aéreo, eras una kamikaze de primer nivel, nunca fallabas el objetivo, te decían la piloto fantasma, no titubeabas en dejar caer tu avión sobre algún grupo de jazzistas o algún cantante ochentero.

La Guerra termino y te hiciste adicta al sexo oral, los abrigos de delfín y las pestañas de cucaracha. Ya solo tenias un brazo y media pierna, pero igual no teníamos problemas para hacer el amor… parecías una actriz francesa o sueca, con dientes de vinil y la lengua triturada, cantabas cada que escuchabas un funeral, y me decías frente a la puerta que siempre me ibas a amar. Yo te creí, como suelen creer lo niños irlandeses de sangre amarilla; y de pronto, en una tonta ocasión, te encontré con un fajo absurdo de ciegos y locos, y te dije que te odiaba, que te alejaras, donde el arcoiris fuera bombón de azúcar. Te tire al piso y deje caer mi sombrero; me marche pataleando y estrujando la mirada…

Me volví adicto a las zanahorias y los caramelos, rente un pequeño cuarto hecho de cascaron de huevo, las sandalias de mi sobrina Miette me sermoneaban a diario, yo ignoraba el paradero de mis labios mordidos, no sentía dolor en un costado de mi abdomen… recordaba tu figura andrógina y tu corazón desdichado, donde en Portugal cierta ocasión huimos del gobierno por robar calcetas de Disney y fabricar drogas baratas.

Fui al laboratorio a practicar con las ratas, les vendí la idea de consumir queso con lithium, yo continuaba llorando y besando mi brazo; comenzó a llover y las campanas de Septiembre cayeron como nieve de limón con caramelo. Me quede a dormir en un bar Holandés, le había llamado a tu Papá toda la noche, para decirle que eras una golfa y que habías follado con mi lagartija en ocasiones varias; a tu hermana le dije que la ultrajaría si la encontrara ahora mismo por el parque. Grite por dos días enteros y me quede viendo una ventana toda la noche, lo vidrios empañados y aterciopelados tomaban mi rostro y lo calcinaban. Comencé a vender objetos viejos en las plazas, llene de cinta adhesiva mis tenis rojos y me deje el cabello largo (más aún), adorne mis pantalones con estrellas y forme constelaciones, puse en mi frente una luna atravesando mis cejas, y me tatué tu mirada entre mis dientes.

Te vi cruzar la calle con tu pantalón de luciérnagas plateadas, dilataste el encuentro hasta la esquina donde tocaban los músicos desacomodados, centelle tu brazo y charlamos.

Me contaste que te habías hecho lesbiana, cristiana y vegetariana… yo sabía que mentías pues llevabas una hamburguesa doble en tu mano… Te mire tanto, nos quedamos ahí intactos, sin una palabra emergiendo de nuestras bocas, pasaron días, décadas, épocas y tendencias, ideologías y tempestades; toda la humanidad pereció al cabo de un siglo, pero nosotros aun nos encontrábamos inertes, con la mirada fija; se destruyo la tierra, la galaxia, el universo… y nosotros aun nos manteníamos observando. Al cabo de millones de años por fin te atreviste a decir algo, dijiste: Ya no te amo…

…Y la vida volvió a surgir en el universo…

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