Monchie
+_+ En el techo de un bar caen dos navajas teñidas de azúcar; los primeros rayos del sol ciñen las sombras extraviadas, el viento conjura las nubes eternas en desdicha ascendente *.*
Si yo hubiera partido de su lado Ella se hubiera quedado sola (si tan sólo pudiera sacarle una sonrisa pequeña); Pero soy tan bobo, demasiado discreto… Cuando murió su madre, ni siquiera me pare en el velatorio (no soy poseedor de tanto valor), Ella no fue sensata conmigo, en seguida me ignoro.
Ella esta ahora mismo con los ojos cerrados y el televisor encendido, llorando espaciosa y sórdidamente, y me opaca tanto sufrimiento.
A veces traigo unos cuantos chocolates y caramelos, pero Ella sólo los amontona en una canasta; Me gustaba cuando en sus días jóvenes me horneaba pasteles, y se ponía a imitar el canto de los delfines…
Ella no me permite poner música en la casa, cuando escucha algo similar a una melodía se pone histérica, y con sus ojos gitanos alterados, comienza a gritar entre pupilas dilatadas ilimitadamente.
-Quiero una estrella perfecta- me dijo Ella alguna vez…
Pero todos sabemos bien que eso es imposible, pues las estrellas siempre tienen imperfecciones y por lo tanto arden…
-Entonces yo también quiero arder- me dijo, tratando de sonreír un poco.
Ella era la monja más puta del monasterio, pero aun así trataba en lo posible de permanecer virgen, se masturbaba 32 veces al día, con la foto de algún apóstol o actor de cine europeo. Ella usaba medias negras y un escote pronunciado, escondía lápices de labios en el recipiente de las limosnas, y se afeitaba la entrepierna con una navaja de dos filos; tenia el estomago tan tierno y pequeño. Ella poseía todo tipo de vibradores y juguetes sexuales, videocasetes pornográficos, revistas científicas y una antología de Federico García Lorca.
Ella asistía todos lo viernes a observar orgías, pero no participaba (ya que ella estaba completamente segura de su vocación de monja), se guardaba completamente para el señor; Ella me decía que el señor sería el único hombre que la podría complacer sexualmente, pues le había contado que dios estaba en un estado de gozo eterno; y por lo tanto Ella debía alcanzar ese nivel… se entrenaba a diario, a solas practicaba hasta que sus ojos emblanquecían…
Un caracol diminuto era su boca, solía ser tan linda cuando llamaba a mi puerta y fingía no conocerme… entonces me perseguía por toda la casa, y me decía que me odiaba y que me amaba con la misma intensidad con la que el planeta rota. Y mi alma quedo rota cuando Ella se metió al monasterio, pero yo siempre la apoye en sus decisiones, nunca la juzgue ni lo hago hoy.
Cuando sus Padres recién la concibieron decidieron ponerle de nombre “alcantarilla”, pero el vago del pueblo sugirió el nombre de “Ella”, y así se quedo, Ella era una dulce bebé pelirroja… cuando Ella era pequeñita adoraba a Frank Sinatra, ahí fue cuando empezó a masturbarse y a soñar con el día en que lograría el orgasmo perfecto… conforme crecía se dio cuenta que no lo conseguiría con ningún ser humano (y mucho menos con animales o plantas); Primero pensó en que su primer amante debía ser Jesús, pues era muy practico de amar: era popular, guapo, pankillo, y además era imposible de que olvidara su fecha de cumpleaños… pero al entrar en la adolescencia, le llego la etapa en que le empezaron a gustar los hombres más maduros; y en ese momento conoció al padre de Jesús, que tenía mucha más clase y estilo (y una gran influencia en el mundo, que era lo que más le agradaba a Ella). Y ese fue el momento en el que Ella decidió quedarse virgen y entregarse sólo al señor.
Yo la conocí un poco antes de que tomara esa decisión; éramos tan jóvenes y locos, escuchábamos música todo el día y leíamos a Goethe y a Poe, mientras Ella pelaba naranjas y gatos.
Ella me decía que le encantaban mis ojos grises como escarabajos cósmicos, y me besaba en todo momento, siempre lloraba, siempre me amaba… le gustaba mucho mi barba y mi cabello largo, Ella tenía un aire gótico y orejas nórdicas, los domingos paseábamos por el puente de agua y el molino de tuna, sus labios sabían a helado de arcoiris, tenía tanta mantequilla en la mirada, tantas aceitunas en el corazón… Y en un tambaleo me abandono… no tuve valor de seguirla, me mantuve al ras del cielo.
Al cabo de los años Ella regreso, me pidió que la recibiera, que no tenía nada ni a nadie, que por piedad no la abandonara; y que por favor no la cuestionara sobre su vida anterior… yo la amaba mucho y la odiaba medianamente, así que no la pude dejar sola…
-Quiero ser un cometa- me dijo Ella cierta ocasión…
Pero todos sabemos que los cometas tarde o temprano se extinguen…
-Entonces yo también me extinguire- me dijo Ella.
En la televisión el Vaticano anuncio que dios había muerto, a Ella la buscaban por homicidio imprudencial; Ella nunca lo negó… yo siempre la quise, y nunca la pude dejar; Una noche Ella me confeso que ella aún era virgen, que ella era “la virgen”, y que dios nunca quiso tener relaciones con ella, y por lo tanto mando de intermediario al espíritu santo; Ella al darse cuenta de esto hirió profundamente al espíritu santo con un rifle, y apuñalo a dios en el corazón… salió huyendo del cielo y se interno en el bosque… y el destino la trajo a mi lado…
-¿Sabes qué?, quisiera ser la luna- me dijo Ella cierta vez…
Pero todos sabemos que la luna sólo quiere estar junto al mar…
-Entonces quiero que tu seas el mar- termino ella.
